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Prepararse para una emergencia en una planta petroquímica es la prueba máxima.

El proceso básico de planificación de emergencia en una planta petroquímica es el mismo que en una planta más pequeña y de menor complejidad. Deben ser evaluados los peligros y los riesgos, suministrados los medios para reducirlos, y debe de instalarse un sistema de protección apropiado para las instalaciones y sus ocupantes.

En este proceso, el riesgo es generalmente definido como la posibilidad de que algo suceda, mientras que el peligro es la posibilidad de ocasionar daño. De esta manera, el peligro depende de qué tan malo sea el resultado, si un riesgo efectivamente se materializa en un evento. El riesgo se relaciona con las probabilidades, el peligro con la severidad.

El Sr. Murphy, el mundialmente famoso creador de leyes, define al riesgo de esta manera: “Si algo pudiera salir mal, saldrá mal.” El pesimista Sr. Murphy estaba reconociendo el riesgo universal de desastre de cualquier situación al 100 por ciento.

Sin embargo, si uno nunca asume un riesgo, las probabilidades de arribar a un final adverso, son nulas. Salvo que un avión se le caiga encima desde el cielo, no hay posibilidad de que el comentarista de pro fútbol John Madden se muera en un accidente aéreo, dado que aquellos que jamás viajan en avión tienen cero riesgo de morir en un accidente aéreo.

Acerca de los peligros, Murphy dice: “Justo cuando las cosas no pueden empeorar, empeorarán.” Manipular líquidos inflamables es riesgoso en cualquier momento, pero hacerlo mientras se está fumando, es extremadamente peligroso.

La variedad de procesos que tienen lugar en una planta petroquímica, y la cantidad de materiales involucrados ponen a prueba la práctica de manejo de riesgo en dichas instalaciones.

Para hacer de alguna manera más fácil el proceso de manejo de riesgo, que cubre a ambas, la probabilidad y la severidad, la NFPA desarrolló la NFPA 550, El Árbol de Decisiones de Seguridad contra Incendios.

El árbol, fruto de los conceptos del análisis del árbol fallido desarrollado en el programa espacial, es un acercamiento de sistemas a la seguridad contra incendios, que provee de una metodología para consignar la interrelación del efecto de las características de la seguridad contra incendios al alcanzar los objetivos de seguridad, en lugar de considerar cada característica en forma independiente. El árbol también provee un medio de análisis del impacto potencial de códigos y normas en un proyecto.

El elemento humano

Por supuesto, el elemento más importante de cualquier programa de seguridad es la gente que está involucrada en el diseño, construcción, pruebas de aceptación, operación, mantenimiento, y reparación de las instalaciones. Son el elemento más proclive a fallar en cualquier sistema.

La mejor manera de mejorar la efectividad y la confianza del elemento humano es la de generar una actitud de seguridad a lo largo de toda la organización, comenzando por sus superiores. Si cada nivel de gerenciamiento demuestra la importancia de la seguridad y exige que la seguridad forme parte de las operaciones de las instalaciones, esa actitud se filtrará a través de toda la organización, y hacia los niveles inferiores. Sin esta actitud, la seguridad se vuelve responsabilidad de “alguien más”.

El Sr. Murphy también tenía otra ley que resume claramente por qué la gerencia necesita involucrarse en el desarrollo de un plan de seguridad contra incendios: “En manos de otros, las cosas van de mal en peor.

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